No fue justo para vos,
lo sé.
No fue justo para mí,
para esta sangre que me riega el pecho,
que le falta fuego
de los que murieron
y no llevaron vergüenza,
para esta sangre
que le sobra el alma,
pero el mundo se atrevió
a dejarla sin voz.
no es justo tampoco
para el amigo que me escucha,
para el desafortunado que me lee,
más aún para aquel que me comprende.
Hoy, se me han muerto
las manos.
no hay más que uno pueda inventar.
No hay carta
que logre abrir tus ojos.
Me quedó tanta
ilusión de los cuentos
que alguna vez alguien
me dijo
que ya no sé
qué hacer con esta vida
que me sobra.