LLENO DE PÁJAROS
Una vez me entretuve en ver volar las golondrinas.
Llenaban el hueco de la tarde,
mientras que, otras tardes y con menos suerte, eran menos,
muchas menos, un par tan solo, o se detenían sobre las antenas
de la tele y se quedaban inmóviles.
Y así apareció el cielo, lleno de pájaros,
pájaros negros, algo así como golondrinas,
breves y en desplazamiento continuo,
sustancia aérea, y, al final de la tarde,
puntos o manchas oscuras
sobre las cimas urbanas de los edificios
allá por el horizonte.
Gaspar Jover Polo