No importa el color, el idioma ni la tinta; vale más el latido y quien lo habita.
Cada día que pasa, un trazo por marcar; mejor hondo y claro, aunque cueste avanzar.
Es único y especial, eterno y diferente: es un libro que avanza, y en cada latido se diluye.
No importa si hace sol, si hay lluvia o frío; importa estar presente, sin perderse en la mente.
Bajo el sol del calendario, una página en blanco; que habrás de rellenar, y por eso es un milagro.
Ser parte de él no es cosa del destino; es acto de presencia y decisión en el camino.
Es el libro de la vida, que todo el mundo escribe; traza claro y hondo… que tu huella siga firme.