En el rumor pausado de la tarde,
en un ámbito sublime,
mi poesía es más serena y más solemne...
El viento sopla suave,
con su roce que me envuelve negligente,
a mi risa que luce...
¡Qué plácida tarde!
bajo la sombra de un sauce sin mayor alarde,
y con mi voz un cante...
Y lo digo así, sencillamente,
con cada verso exacto que la caricia asume,
en el amor al paisaje...