El tic-tac del reloj late en mi pecho,
recordandome que el tiempo se acaba,
pero en mi corazón el amor por ti
sigue creciendo.
Recuerdo qué tan jóvenes éramos
cuando nos enamoramos;
ni siquiera el viento quiso calmarse
aquella vez…
Cómo recuerdo bailar al compás
de esa melodía, sintiendo tu
respiración agitada en cada paso;
tocarnos las manos sudadas,
temblando para no acabar…
Todo era tan mágico.
Tus ojos son un mar de pasión
donde me pierdo en la profundidad
de tu mirada.
Tu piel es como terciopelo,
suave y cálida,
un refugio para mi alma cansada.
Aquellos labios, tan cautivantes
como una rosa.
(Tic-tac)… sonó de vuelta.
Aún no ha comenzado nuestra serenata
favorita y ya se nos acaba el tiempo,
como si simplemente fuéramos
nubes observadas por la
luz de la luna plateada…
Abrazando nuestras almas
para no terminar este hechizo;
lágrimas y sonrisas caen sobre nosotros
como si aquellos besos sellados fueran
para toda mi vida…
(Tic-tac) (Tic-tac)
—Oh, ya es hora… de comenzar este día.
Solo diré una cosa:
gracias, luna, por dejarme soñar con ella;
te agradezco por conceder mi gran deseo
de volverla a ver.