Si alguna vez me pierdo,
que sea en la órbita de tu mirada,
donde todo brilla sin tiempo
y el corazón siempre encuentra refugio.
Porque en tus ojos nace la calma,
y en tu voz florece el silencio más bello.
No necesito estrellas ni promesas,
solo la certeza de tu destello.
Eres mi norte en noches inciertas,
mi abrigo cuando el mundo se enfría,
la razón por la que cada día
mi alma despierta vestida de poesía.