¿Estas ocupada? No lo sé.
solo atiéndeme esta vez;
te invito un tibio café
y caminemos juntos después.
Si no puedes creo que está bien,
supongo, otra escusa encontraré;
en esta vida con todo su vaivén
una y otra vez lo intentaré.
Pero, por favor, divina mujer
entiende lo que dice mi canción;
la compuse tan solo ayer
para quizás birlar tu razón.
Aquí estaré, gritando con voz callada
con una unísona esperanza;
llegues una fecha perfectamente indicada
y te fijes en mi tenue semblanza.
Tal vez quiera ir corriendo
detrás de aquella sombra tuya;
si ahora no lo estoy haciendo
es para evitar algo en mí se destruya.
Pero aquí estaré, suplicando verte un rato mañana,
con las horas metidas en las venas;
sintiendo la cosa más extraña
y tu sonrisa para aquietar penas.
Naufragaré en mis emociones,
acicalando mis versos;
que inspiran pasiones
de aquí a otros universos.
Así sea vana mi presencia,
ocultándome bajo el arcoíris;
esta fuerte persistencia
a ser feliz cuando me mires.
A veces decapitas fantasías
con tu surcar tan vacilante;
sin saber las agonías
de tu escudero andante.
Pero ahí estaré, así el alma se me parta,
viéndote de otro brazo;
viviré definitivamente por tu imagen santa,
aunque jamás me hagas caso.
Me convertiré en un ángel dedicado
a proteger cada parte de su esencia;
por si llega el día insospechado
puede que notes mi presencia.
Siempre viendo tu felicidad
aun a costa de la mía;
te hablo con sinceridad
sin dar un paso a una despedida.