Irrenunciable
No creas que de ti me he olvidado,
ni pienses que a tu amor he renunciado.
¡Nunca!
Hoy, más que ayer, sigo de ti enamorado.
Y si no has notado que sigo en tu ser,
es hora de que sepas que soy viento huracanado
que te añora, sublime mujer.
A mi edad, eres la medida de mi felicidad,
la sinfonía que me hace despertar;
esa noble esperanza que revive mis noches y mis días,
buscando el concierto de nuestra melodía.
Un sentimiento no muere por decreto;
es el alma la que dicta su aliento,
su permanencia y su alcance en el tiempo.
No cierres nuestra historia,
no me sentencies a un amargo adiós;
estoy forjando un futuro de luz y de gloria,
guiado en mi lírica de la mano de Dios.
No detengas el latido de nuestro bello idilio,
permite que el destino selle nuestra unión,
y que el altar bendiga, con fe y devoción,
el sueño de fundirnos en un solo corazón.