El Corbán

ME QUEDO CONTIGO

Hija mía, mi orgullo no teme hacer ruido ni alarde,

vive en gestos pequeños, en mirarte y quedarme,

aunque el ánimo pese y el día llegue tarde,

tu nombre me sostiene sin pedirme salvarme.

 

Hubo pasos sin mapa, silencios mal medidos,

cansancios heredados, afectos distraídos,

cosas que hoy comprendo sin volver a lo vivido,

antes de que tu risa me enseñara el sentido.

 

Cuando eras pequeña no supe siempre estar,

a veces fui torpeza, otras, forma de callar,

pero nunca faltó el pulso dispuesto a cuidar,

aunque no supiera entonces cómo hacerlo mejor, sin errar.

 

Sé que un día tus pasos también se van a equivocar,

que el mundo será duro y te sabrá señalar,

pero nada de eso va a cambiar lo esencial,

voy a ser tu padre siempre, sin condiciones, sin final.

 

Yo estaré cuando dudes, sin ruido, sin presión,

orgulloso de ti incluso en la contradicción,

no porque seas perfecta, sino por tu corazón,

y porque amarte así, es mi salvación.