Esqueleto empapado por la ausencia.
Barco hundido en la \"playa de los pobres\".
Espectro de una cóncava coraza
que abría, con su proa, el horizonte.
Decrépito y hermoso al mismo tiempo.
Con la muda embriaguez de tu jirones
has prendado a la bella tardecita,
que se entrega en enaguas tornasoles.
Y en el frágil papel de las pupilas,
que fluyen, como el Plata, día y noche,
se escribe tu epitafio con arena,
¡oh mortal polizón entre los dioses!
Eres ángel caído en la batalla,
encallado, sin brújula ni norte.
Pero duermes en cama de una diosa,
anclado al agua dulce de su escote.