Cuando no hablamos correctamente
Cometemos el error de no
Decir exactamente
Qué pensamos.
Por otra parte, hablamos
Mucho y oímos
Poco; encima no
Comprendemos qué oímos
Y así estamos: sordos
Y mudos para
Beneficios de otros.
El olor a podrido es una alarma biológica que la evolución incrustó hace millones de años en el cerebro primitivo de nuestros antepasados; el olfato adelanta lo que no llega a advertir la mirada e incluso la conciencia. El hedor a descomposición en la conciencia humana por lo que está ocurriendo últimamente en la sufriente sociedad norteamericana (en parte de ésta) no llega aún ni bien a esta parte del, dicen, Primer mundo donde los Gobiernos europeos así como las grandes empresas del poder económico invierten ingentes cantidades de dinero en acciones tendentes a engañar, embrutecer y paralizar a cada vez más amplias capas de la sociedad: ¿Cómo se explica el hecho de que un Parlamento europeo vote, en conjunto, seguir enviando miles y miles de millones de euros, dicen que para ayudar a Ucrania, y a su vez también compran a EEUU armas, con dinero público, de los ciudadanos europeos, para enviar a Ucrania para que, se piensa, se defienda frente a la maquinaria del ejército ruso? A todo esto se constata que la peste de los muertos se tapa con una prensa cómplice y a la vez, también y más, con poetas, escritores, periodistas, intelectuales y otros que no dicen porque no saben o no saben porque le es mejor hacer oídos sordos sobre lo que se supone deberían hacer saber. Es verdad, científica, que algo apesta.