AMOR.COM
Hugo necesitaba una pausa.
Las reclamaciones del día habían sido demasiadas.
Voces al otro lado de la línea.
Quejas.
Impaciencia.
Malos rollos.
Exigencias que no eran suyas.
Entró en una cafetería cercana buscando silencio.
Pidió un café.
Se sentó junto al ventanal.
Sacó el móvil.
Deslizó el dedo entre noticias, ofertas y entretenimiento.
Entre iconos de juegos y alarmas olvidadas, apareció una pantalla emergente.
Un icono plateado.
Sencillo.
Brillante.
Amor.com
Parpadeó.
—¿Qué es esto? —susurró—.¿Otra app más para ligar?
Su curiosidad pudo más.
Clic.
⸻
“Hola. Soy tu asistente virtual.¿Está listo para abrir su corazón?”
Hugo vaciló.
Su pulso se volvió errático y tembloroso.
—Bueno… ¿qué podría perder?
Aceptar.
⸻
Primero, la creación del perfil.
Nombre.
Edad.
Gustos.
Después, preguntas menos cómodas.
—¿Cómo define el amor?
—¿Qué espera de él?
—¿Ha estado en relaciones que le marcaron?
Pequeños fragmentos que parecían inofensivos,
pero que al escribirlos pesaban.
Cada respuesta era un recuerdo.
Cada frase, un rechazo.
Conversaciones que se apagaban sin explicación. Miradas que nunca se quedaban.
—A veces siento que no soy suficiente y no encajo con nadie… —escribió—.
No sé cómo decirte.
Pero siempre termino solo.
“Gracias por confiar.
Eso también es parte de tu corazón.”
⸻
Instalando AMOR.COM…Configurando sistema emocional…
Esto puede tardar.
Los archivos comenzaron a desplegarse:
AUTOESTIMA.TXT PERDÓN.DOC
ALEGRÍA.LOG
Y entonces:
ERROR 404:
Valentía no encontrada.
ERROR 501:
Ilusión imposible ejecutar.
ERROR 109:
Programa no permite eliminar archivos internos
tristeza.mp4
soledad.mpg
Hugo tragó saliva.
—No sé si puedo…
Pulsó Aceptar.
Respiró.
Continuó.
Cada intento cuenta.
Pantalla tras pantalla.
Línea tras línea.
Su corazón parecía reorganizarse en silencio.
Un latido digital mezclándose con el suyo.
⸻
De pronto:
INSTALACIÓN COMPLETA
Hugo cerró los ojos.
Sintió un calor extraño en el pecho.
Un pulso firme.
Antiguo.
Como si algo dormido despertara.
Durante unos segundos creyó que esta vez sí.
Y entonces apareció otra ventana.
⸻
“La aplicación que desea instalar no existe.
No puede ejecutarse en este entorno.
El amor no se descarga. Simplemente aparece y se encuentra.”
Silencio.
La pantalla volvió al menú principal.
⸻
Hugo levantó la vista.
La cafetería seguía allí.
El murmullo de las conversaciones.
El vapor del café ascendiendo lento.
Una risa a lo lejos.
Una mirada que, por primera vez, se cruzó con la suya.
No había notificaciones.
No había algoritmos.
No había likes.
Comprendió entonces que llevaba años buscando señal en un lugar sin cobertura.
El amor no estaba en un código.
Ni en un perfil filtrado.
Estaba en el riesgo.
En el gesto.
En cada intento.
Eliminó una por una las aplicaciones que prometían coincidencias.
La pantalla quedó limpia.
Respiró hondo.
Levantó la vista.
Apagó el móvil.
Se dio cuenta que,
al otro lado del cristal,
el mundo seguía encendido…
Y él quería estar presente.
— Poesía en llamas
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