Que fácil descienden del árbol las hojas
cuando un viento toca la enramada,
llegan al suelo secas y sin nada
como la piel que ya no se sonroja.
Qué fácil se suelta al que te aloja
en el dulce hospedaje del cariño;
es como quitarle el dulce al niño;
como un nudo fuerte que te ahoga.
Qué fácil el agua baña el camino
y se pierde el fruto y la cosecha;
como queda esa alma deshecha.
Que fácil liberar las intenciones
ocultas debajo del aquel fracaso
qué frío corazón sin emociones!