carlos emilio correa mendez

QUÉ FACIL!

Que fácil descienden del árbol las hojas

cuando un viento toca la enramada,

llegan al suelo secas y sin nada

como la piel que ya no se sonroja.

 

Qué fácil se suelta al que te aloja

en el dulce hospedaje del cariño;

es como quitarle el dulce al niño;

como un nudo fuerte que te ahoga.

 

Qué fácil el agua baña el camino

y se pierde el fruto y la cosecha;

como queda esa alma deshecha.

 

Que fácil liberar las intenciones 

ocultas debajo del aquel fracaso

qué frío corazón sin emociones!