Patricia Aznar Laffont

Sereno

Sereno el canto del agua

En el pedregal de furtivos, negros pensamientos.

 

Sereno el sin fin de sentimientos

Hechos cauce entre laberintos

Que muerden la cordura.

 

Sereno el árbol de cenicientos ramajes

Que enredan esa última plegaria

Dirigida a un dios que también grita un Nunca.

 

Serenos la música y el canto ciego de aquel jilguero

que muere sin razón entre viejos limoneros.

 

Serenos los pétalos de aquella rosa

cuya belleza borró la luna.

 

Negados el saber y la barca sin aspas

Que ruedan sin razón en un mar que clama.

 

Serena la omnisciente sílaba que escribís enamorada

Sin saber nunca que es vigilia presa,

 que es la última…

 

(Patricia)