Freddy Kalvo

A una dulce perla...

La quise y por quererla casi muero

sufriendo cada día su rechazo

queriendo que me diera un tierno abrazo

y junto con sus brazos un te quiero.

 

La quise y por quererla el desespero

se fue albergando más en mi regazo

y el alma poco a poco hecha pedazo

moría como muere un prisionero.

 

A pausas me mataba aquella angustia,

pausada iba la vida por las calles

pensando en el deseo de tenerla;

 

mas iba, entristecido por los valles,

buscando con el alma toda mustia

el brillo de la hermosa y dulce perla...