Podré escribir mil sonetos sobre tus besos,
Y nunca desteñir el recuerdo de ellos,
Pues el mar escrito no tiene olas,
Ni el bosque de los poemas tiene hojas,
Ni la luz ni la oscuridad vuelta en verso,
Pueden alumbrar ni oscurecer esos silencios.
¡Es cierto!
No puedo abrazar unos versos,
No besar cuentos ni mimar sustantivos,
No puedo respirar letras juntas en el vacío,
La miel seguirá dulce y escarpado el cerro,
La rosa seguirá fragante y los labios tibios…
Pero no todos los besos llegan a ser poemas,
Como no nos llega luz de todas las estrellas,
¿Cuánta miel vendida en el supermercado?
¿Cuántas rosas solitarias se han marchitado?
¿Cuántos labios se han callado sus penas?
¿Cuántos cerros no han visto dos enamorados?
Tampoco a todos los muertos,
Se les hace un monumento,
Y es lo único que podemos hacer…
Ante la muerte, el amor y los besos,
Sólo sirven frágiles pulgadas de recuerdos,
Pero pulgadas que no debemos ceder…