Kiara Alvarado.

La noche se quedó a vivir en tus ojos

Donde la noche aprende a sonreír
Dicen que la luna se esconde en los lagos
para ensayar su reflejo perfecto,
pero yo la descubrí antes…
en tus ojos que guardan noches tranquilas
y secretos que brillan sin pedir permiso.
Tus risitos no caen,
bailan…
como si el viento te conociera de antes
y quisiera jugar con cada hebra
solo para quedarse un rato más contigo.
Hay personas que hablan para llenar silencios,
pero tú…
tú llenas espacios con solo existir,
como una canción que no necesita sonido
para cambiar el ritmo de quien te mira.
No sé en qué momento tu presencia
se volvió abrigo,
ni cuándo tu risa decidió
convertir los días comunes
en pequeñas historias que quiero repetir.
Si el mundo fuera un cuarto oscuro,
tú serías esa luz suave
que no ciega…
pero enseña dónde está la paz.
Y aunque el tiempo intente llevarse momentos,
hay algo que no puede borrar:
la manera en que haces feliz sin intentarlo,
como si tu esencia
hubiera sido creada
para recordarle al corazón
que aún sabe latir bonito.