Dudo, luego creo
Reflexión del día — a partir de una citación de Miguel de Unamuno:
« El triunfo supremo de la razón, facultad analítica, esto es, destructiva y disolvente, es poner en duda su propia validez. »
La razón es la facultad de pensar y analizar por la cual el hombre construye certezas.
Pero esa misma facultad, al criticarse a sí misma, engendra la duda —una duda que no se limita al pensamiento, ya que desciende hasta lo existencial.
Al criticarse a sí misma, la herramienta destinada a asegurar al ser humano lo enfrenta a la incertidumbre, precipitándolo en la duda, en la angustia de su condición.
¿Qué demuestra que la demostración demuestra?
En ello reside la paradoja suprema de la razón: cuando se hace víctima de su propia autocrítica, cuando se destruye a sí misma y con sus propias armas, es cuando precisamente triunfa.
Porque esa grieta interior, abierta por la duda, es lo que confiere al hombre su verdadera profundidad y, por consiguiente, su fragilidad.
Dudo, luego creo.
¿Si la razón no fuera capaz de autocrítica, o si fuera infalible, existirían la fe, la poesía?