Con la sangre en la hoguera, contemplando a los cielos,
Veo marchas hermosas de vandálicas aves.
Celestiales, mostraban en sus alas consuelos
Desprendidos en plumas y colores con claves.
En los fúnebres altos de las tristes olivas,
Arrancando las hojas y jugando en ramajes,
Con el verde mordido, van posándose altivas,
Revistiendo violentas sus nevados plumajes.
Como el agua en el río, van fluyendo los rojos
Tras el duro picazo contra el blanco torcido,
Y en veloz movimiento van y rompen sus ojos...
Y se truena el crepúsculo, y la noche palpita,
Y entre trinos y golpes, va el placer encendido
A la carne del bosque que se encuentra marchita....