el sonido del mundo

Un gran banquete.

Morderte tu cuello y dejaré que la sangre brote libremente,

Llenarse tu copa de vino con ella,

Y vindraremo por nuestro amor.

 

Acaricia mis brazos, mis muslos.

Siente cada corte, cada herida de mi lienzo.

La obra de arte que ocupa todos mis pensamientos.

 

Despoja mi piel y poseela

Vuelve esa presencia embriagadora algo que no pueda olvidar.

Desnuda mi alma y abrazala, que sepas que ahora te pertenece, ahora es tuya.

 

De daré de beber el jugo de mi corazón,

Para que te embriagues con la dulzura de mi amor.

Y de cenar comerás mi cerebro entero,

Ya que no quiero recuerdos, si no son de ti.

 

Si tú me lo otorgas,

Cómo un náufrago, iré por tu cuerpo,

Sintiendo tus curvas exquisitas,

Y cayendo poco a poco en tus

juegos de seducción.

 

El sonido del mundo