Kmony Quiñonez(monina)

La canción

Escuchando la canción de un gran amigo,

esa que habla de llegar al quinto piso,

me detengo a mirar lo que traigo conmigo

y lo que el tiempo, sin permiso, hizo.

Cincuenta años. No es una cifra, es una vida.

Es el peso de los errores que ya no duelen,

es la herida que al fin se siente agradecida

por los días que pasan y los que no vuelven.

Miro hacia atrás y el inventario es claro:

mis hijas ya no habitan mis paredes,

se llevaron su luz y su independencia,

su propio rumbo, lejos de mis redes.

Van y vienen personas, amores y alegrías,

pasajeros de un tiempo que no se detiene;

yo lo he dado todo, con mis manos vacías,

y me quedo con la paz de quien se sostiene.

He vivido a fondo, con llanto y con risa,

me he equivocado tanto como he confiado;

no me arrepiento de nada, no tengo prisa,

porque cada caída me ha levantado.

Perdí el empleo, los títulos, el nombre,

pero el entusiasmo sigue aquí, conmigo;

soy una mujer nueva, una mejor mujer,

que avanza de frente y es su propio abrigo.

Me quedo aquí, con lo poco que me queda,

que resulta ser todo lo que me hacía falta:

la calma de saber que, aunque el mundo ruede,

mi propia voz es la fuerza que me levanta.