CASTÁLIDAS(Poema del 2008)
¿Cuánto he escrito, te preguntarás,
mientras navego con la mente absorta?
Cuando la inspiración se escapa,
como mariposas perdidas en la lejanía.
Los espacios huérfanos de color
no encuentran el arco iris donde fluir,
y las rimas, armónicas, danzan
en un aire que las niega.
Intenté engañar al raciocinio
para hallar algún sentido práctico,
pero mi obra reina en el caos absoluto,
bajo el desatino tirano que me consume.
Busqué el caudal de la iluminación,
donde reposan las dádivas de la imaginación
y moran las castálidas de la creación.
Desdibujé el desaliento
entre el cesto y el suelo,
enervado por la burla de un ego abatido,
irrumpí con mis puños, violentamente.
Queriendo despertar el sopor que me invadía,
entre un puñado de palomas blancas,
caminé para esquivar las esquirlas inútiles.
Si vuelvo y renuevo, encuentro
limitada la ciencia infusa de la retórica.
Envidio a aquellos que hallaron su premio,
bajando la voz del cielo en letras pletóricas.
Y fue así que, cansado y hastiado, me entregué,
desanimado, a escribir estas rogativas amargas,
entre garabatos miserables,
que el bolígrafo burlón negó manchar
los renglones de un cuaderno desabrido.
Achicado por no aflorar el talento,
la dote de alguna inspiración, escribo tan solo
por no blasfemar mis iras al cielo.