Matamos lo que amamos
lo demás no ha existido nunca.
Rosario Castellanos
Me he convertido en asesino
tantas veces
pero de igual manera
me han matado
en este juego de sicarios
la cordura es una falacia
que va hilando palabras
en la columna de la indiferencia,
atrincheramos el polvo
en los párpados
para escarbar nuevas sequías
las mismas que hospedamos
en la piel cuando dormimos,
he besado tantas veces
el útero del pasado
que mi recuerdo se llena siempre
de aguaceros en medio
de la nada,
tantos nombres llevo conmigo
como condecoraciones al fracaso
epístolas perdidas en féretros
echos ya de ceniza
y la desnudez de quimeras
que van a la deriva
por mis dedos.