Santísimo

23 años, 23 versos

Tantísimos eventos amortiguaron

 mi paso desde 2003. El mismo

paso que nunca quiso ningún vino,

que lanzaba al río cantos

grandes, de más niño, al Tajo.

 

El paso que le sorprendió 

cada avance que hacía su cuerpo,

creció acuñando sus misterios

—alguno que jamás resolvió—.

 

Su primer beso y amor 

—o lo que fuese eso—.

¿Cómo olvidarse del primer lloro 

que tiene el paso en el recuerdo?

 

Todo es paso. Desde el coro

de la primera canción que aprendió 

hasta el mutismo de su última voz.

 

Tanta gente me amortiguó 

las caídas y el paso...

—qué menos que caminar con ellos—

 

Tanto me pasó 

en estos veintitrés años

que no puedo esperar

a otros veintitrés.