Cerré las puertas de mi corazón,
las lágrimas cesaron,
el canto se apagó.
Dejé de sentir,
dejé de vivir,
la vida se volvió plana,
soportable.
La vida en la que tu ya no estás,
en la que no estarás,
en la que no estuviste.
La vida, la mía,
lo que te pertenecía,
todo,
yo,
nada.
Y así, sin más,
tu presencia ha desaparecido,
tu risa, tu olor, tú,
te has ido,
desvanecida como la oscuridad al Alba.