Tu novia eterna

Ser libre y feliz

Amé, esperé, me derrumbé, me desesperé, acepté, me liberé, 

y estoy aquí otra vez en el principio de la línea, 

entre ser todo y nada, 

abierta a la oportunidad, con las llagas cerradas, 

con la mente en marte y el sentimiento en júpiter,

esperando sin esperar,

conociendo sin saber,

entendiéndolo todo, sin comprender nada,

todo es nuevo, todo es ajeno,

indispuesta a sentir algo,

dispuesta a sentirlo todo,

hecha y desecha,

amarrada y suelta,

amando la libertad de ser ajena,  

pero buscando inconscientemente a alguien que me despierte el alma,

sintiendo fría mi cama en las noches,

pero me mantengo indispuesta a que alguien,

 que se vaya en la madrugada sepa el color de mis bragas,

veo alguien nuevo en el espejo,

una versión con parches en todo el corazón que se siente entera,

mas tranquila, sumisa, esperando que la vida le devuelva

cada partícula de su alegría repartida,

para terminar este poema, su noviecilla al fin se siente tranquila.