Es nuestra unión un quiasmo de voluntades,un nudo gordiano que la razón no desata; una intersticial forma de darnos las verdades donde el lenguaje fenece y el alma se retrata.
Te habito en la microscopía de tu aliento, en el sutil sesgo de tu labio cuando calla; conozco la génesis de tu pensamiento mucho antes de que el mundo rompa su muralla.
Es una endosmosis de conciencias, un flujo de protones que en el pecho gravitan; donde otros ven formas, yo veo las esencias que en el átomo oculto de tu ser se agitan.
Somos una singularidad en el vacío, un código binario de pulsos y de asombros; donde tu fuego es fuego porque habita en mi frío, y el peso del cosmos se sostiene en nuestros hombros.
Este lazo es una paradoja de luminiscencias, un secreto que a nosotros mismos se nos niega; la vertical pura de una cruz mística, donde el que mejor mira es aquel que se ciega.
Nadie descifra esta sincronicidad, este mapa de nervios que solo nosotros leemos; es la sagrada y absoluta otredad en la que, perdiéndonos, finalmente nos vemos.