Oh querido pastelero,
somos tan tan parecidos
como si hubiésemos sido
hechos en serie y espero
que alguna vez me leyeras
aunque si no pasa está bien
porque vivir de quimeras
es mejor para mi sien.
Regordetas nuestras caras,
pero la tuya es más grandota
en superficie y medida
igual se nos asemejan
y esto es verdad que se ampara
en la evidencia asumida
sin tener la jeta rota
y sin taras que se quejan.
Por eso yo te saludo,
gran hacedor de pasteles,
y ya te paso el embudo
entre cremas y pinceles.