Ella camina regia y digna,
sin saber el terremoto que provoca.
Su paso derrumba sin culpa.
Su mirar es ingenuo y apacible.
Él la mira con estoicismo y asombro.
Su amor se vuelve feroz.
Él la ama con un sentir indómito y belicoso;
mas la recibe en serenidad,
mientras todo se desmorona.