Apagar la luz no es terminar el día, es dejarlo descansar.
En la oscuridad todo pierde forma y se vuelve posible.
No somos lo que hicimos, ni lo que faltó.
Somos ese momento exacto en que el mundo se apaga sin pedirnos explicaciones, y que nos permite, por fin.
Quedarnos.
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Rafael Blanco López
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