Me siento rota, incomprendida,
triste y vacía en mi interior.
Por alguna razón extraña siento
que he fallado en todo mi actuar.
Que debí guardar gritos
y ahogarlos con la almohada,
como lo hice durante siglos,
callando cada sentimiento que me abraza.
Que debí sentir menos
y asentir más siempre,
que debí ceder en vez de atropellar
con mis emociones al mundo que me rodea.
¿Y si toda la culpa la tuve yo?
¿Por qué fracaso siempre en cada intento?
¿Por qué no aprecié el tiempo?
¿Por qué no lo disfruté lo suficiente, sin pensar en el aliento?
Tengo un llanto ahogado que grita adentro,
emana por mis poros la vida que se va.
El cansancio del estrés grita y clama por silencio,
buscando un refugio donde pueda descansar.
La lluvia... La lluvia siempre se hace presente
cuando hay duelos que llevar.
¿Cuántos hay entierros en mi alma,
ocultos bajo la piel se hallan sin poder hablar?