Soy una palabra.
Soy una palabra.
Grano de arena sobre la duna
me siento tan pequeña, vosotros, verbos, vais tan alto.
Sueño con vuelos, sin embargo no soy más que guijarro.
Pluma maldita.
Poesía sedienta al borde del torrente seco.
Pero ¿qué puede la pluma sin el viento?
Perdida entre vosotros, plurales y mudos,
os hablo de mí, esperando un eco que no responde.
En este abismo me lanzo, ingenuamente,
mano tendida hacia la orilla
pero al pie del muro me estrello.
¿Cómo coexistir?
¿En este vacío de amor, a qué deseo anclarse?
Conozco mi categoría, ¿será determinante?
Pues no soy más que una palabra, neutra pero singular.
Mi pluma cruje, mi tintero está seco, mis dedos son inútiles.
¿De dónde viene esta necesidad, y qué me está diciendo?
¿Pero qué es eso?
¡Oigo, a lo lejos, niños cantando!
«¡¡Tómame de la maaano
Yo quiero ser tu hermaaano
Con amar bastarááá
Poema nacerááá!!»