Escucho a un chorro de risa,
con aroma a yerbabuena y a simiente desgranada,
de ternura indefensa...
Locamente asturiana,
y el pelo cubierto con un pañuelo de color violeta,
mas su piel es de aceituna...
De verde botella,
sus ojos festivos acuden simpáticos a mi llamada,
con fascinación recíproca...
Invéntame una palabra,
que pueda reunir a mi persona con tu alquimia,
ceñida con traje de novia...