La Hechicera de las Letras

Decidir es parte del show.

Decidir es parte del show.

 

Neón que vomitas la cara,
la calle bosteza sarcasmo,
somos cenizas que dispara,
víboras bailan con orgasmo.
Crees que eliges tu camino,
más ya trazaron tu destino.

 

Los gestos ya vienen vendidos,
el pensamiento es limitado,
los azares están torcidos,
la intención: un guiño cansado.
Siguiendo el latido asesino,
donde el guion es un torbellino.

 

Grafitis gritan secretos,
la esquina guarda su veneno,
la carne acepta los decretos,
la mente se pudre en lo ajeno.
Heroísmo en urnas robadas,
fábulas en noches compradas.

 

Miasma en voluntad y quimera,
la ilusión, cruda sepulcral,
nocivo instinto en cualquier era,
te dice: “escoges” y es fatal.
Oh libre albedrío, impostor,
burla gris de un viejo gestor.

 

Cadena invisible de acero,
marcas en el aire tatuadas,
todo timo tiene sendero,
las acciones son abortadas.
Los corazones sin cuidado 
el latido ya está mandado.


Pulso urbano, bruma y figura,
el instinto se vuelve apólogo,
la cultura muerde y clausura,
el deseo es tan solo el prólogo.
Rutina medida en la falla,
el riesgo aporta la metralla.

 

Automóviles mascan luces,
el afán sangra en rejas frías,
cada decisión, te reduces,
las angustias están vacías.
La conciencia es un microondas,
explotaras, aunque te escondas.

 

Creer que eliges es el chiste,
la muerte arrastra la ilusión,
el tiempo te empuja y resiste,
la vida muere sin razón.
No hay héroes, solo engranajes,
y en asfalto no hay andamiajes.

 


La Hechicera de las Letras.