corazónbardo

DESENCUENTRO-608⭐

DESENCUENTRO

 

Hoy me miro las manos

y parecen saber cosas que yo no.

Sostienen peso, cargan días,

resisten sin quejarse,

como si fueran de otro hombre.

 

Mi cuerpo avanza firme,

sube cuestas, empuja puertas,

no se rinde fácil.

Pero adentro…

adentro hay un silencio cansado

que no levanta ni la mirada.

 

Es extraño ser fuerte por fuera

y frágil por dentro,

como una pared sólida

con grietas que nadie ve.

 

A veces quisiera que mi alma

tuviera la misma musculatura

que mis brazos,

que también supiera resistir,

que no temblara cuando todo calla.

 

Y sin embargo,

quizá esta descoordinación

no sea derrota,

sino recordatorio:

que no soy máquina,

que no soy hierro,

que soy humano.

 

Y tal vez la verdadera fuerza

no está en lo que cargo,

sino en reconocer

lo que todavía me pesa.

 

© Corazón Bardo