El universo no empieza en el cielo,
empieza en lo que siento
cuando el silencio me habla despacio.
Dicen que es infinito por sus estrellas,
pero yo lo he visto
en cosas más pequeñas:
en una sonrisa que salva el día,
en una palabra dicha a tiempo,
en una mirada que no necesita traducción.
El universo no siempre brilla,
a veces también duele,
se expande en preguntas,
se contrae en despedidas,
y aun así sigue latiendo
como un corazón que no se rinde.
Hay galaxias en los sueños,
constelaciones en los recuerdos,
y planetas enteros
girando alrededor de lo que amamos.
Somos polvo de estrellas, dicen,
pero también somos fuego,
somos intento,
somos esperanza terquísima
que insiste en florecer
aunque la noche sea larga.
El universo no está lejos.
Respira en nosotros.
Crece cada vez que elegimos amar,
cada vez que volvemos a empezar.
Y entonces entiendo:
lo eterno no es el espacio,
es la capacidad de sentirlo todo
como si fuera la primera vez. ✨
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11/02/2026
Dani