Un sueño que no suele saber que se equivoca,
ya sea con las respuestas a mis peticiones,
así como también cuando mi problema no lo toca.
Hoy estas manos sueltan las mismas cuerdas que me ahorcaban,
para amarrarlo a mi cintura y escalar de mi alma la montaña más alta.
No podrán evitarlo y ya no seguirán ahí cuando esté para contarlo,
dejaron de ser solo sueños y aspiraciones, cambiarán mis deseos, más no mi convicciones.
Escucharé canciones igual que hace 10 años y me mantendré firme para no sucumbir a la necesidad de escribirte.
Aún esperando el latido del celular, puedo calcular 3 días hábiles para contestar,
si te pienso como escribo quizás lo tenga ya en mis manos,
si escribo como pienso miraré fijo cómo sigues llamando.
No encuentro maneras para detenerlo, si esa sensación maldita que llevo dentro,
es como un desliz en el que te llevo dentro, vive conmigo pero de una u otra forma puedo sostenerlo.
Un tira y afloja que saciará la sed de muerte,
y del que hallará vida cuando te vuelva a tener de frente.
Surgirá desde las sombras y responderá sin prisa,
un eco que no olvida y la certeza de encontrarnos en la ocasión precisa.