En el triste crepitar del olvido
Un triste llanto se refrena
Los ángeles miran con pena
Como en el peñasco de lo vivido.
Miro más que almas sin corazón
No más que personas tristes
Con llanto que tanto persiste
En cascarones de desmotivación.
Por eso, en el peñasco del olvido
No puedo mirar sin encontrar
Aquel pequeño sin llorar
Pues aquello ya lo he vivido.
Ya que el náufrago tan esperanzado
No se da por vencido, ni rinde
Porque de nada prescinde
Ya que está en corazón desanimado.