Apocrifo

Letanías bajo Orión.

 

El aire gime en la ventana,

trae el sonido de letanías

escritas entre ramas dormidas.

Rompe la oscuridad

con su monótona nana a lo invisible.

La luna está oculta

mientras las estrellas bailan.

Allí, Casiopea y las Osas.

Las Pléyades agrupan siete hermanas.

Orión, el cazador, vigila a Sirio

buscando su Can Mayor.

Y en su vaivén el viento arrastra sombras

que rozan los cristales con dedos fríos,

como si alguien rezara sin boca

una plegaria sin nombre.

Busco la sonrisa entre las sábanas.

No está.

Caería al suelo.

Orión persigue eternamente,

pero nunca alcanza.

Las Pléyades huyen,

como huye la risa cuando amanece.

La noche escucha.

No responde.

Sólo respira.

Y vuelvo al canto del viento,

con tristeza de hombre.