¡Buenos días, amor!
Tantos años han surcado el horizonte,
tantas horas vividas, tantos sueños tejidos,
nuestra juventud se desvanece en el monte,
pero el amor, como llama, sigue creciendo.
Son alegrías y recuerdos que nos unen,
y la pasión, como marea, va fluyendo,
y como noble pescador, de tus encantos prendo,
amada mía, en el mar de tu amor me detengo.
El tiempo, que todo lo borra, no ha podido
acallar el latido que mi corazón ha sentido,
este palpita de emoción con tu presencia,
en la tormenta, es mi refugio y mi defensa.
Y en este mar de amor, donde navego a tientas,
tu recuerdo le da sentido a mi existencia.