Que hondo se veía...
Profundo como el solo.
Tapé a los soles de mi infancia
solo para observarlo,
al color sin nombre
de esa caída falsa.
Cubrí mis mayores gustos
con una tela cosida con invitaciones
(rechazadas todas)
Para disipar la niebla
de la visión de mi luna lorquiana
¿Para esconderme o abrazarla?
Que hondo se veía...
Profundo como el solo,
y eso que ese abismo, ni existía.