El Corbán

MI SOMBRA

Mi hija cruza la casa con su adolescencia intacta,

lleva el mundo en los hombros con discreción abstracta,

a veces la percibo silenciosa, sola, compacta,

como si el alma le pesara de forma lenta y exacta.

 

Hay noches en que temo su tristeza reservada,

esa pena sin ruido, pulcra, bien disimulada,

camina entre sus cosas con mirada encapsulada,

y en mi silencio crece una pena no nombrada.

 

Pero entonces se arregla con precisión delicada,

elige cada prenda con belleza pensada,

y su ironía elegante, apenas insinuada,

me dice sin palabras que está firme y preparada.

 

Hay nobleza en su porte, verdad en su presencia,

lleva orgullo en el gesto, temple y autosuficiencia,

su sarcasmo es escudo, ternura en resistencia,

una forma valiente de cuidar su inocencia.

 

Yo la miro en silencio, con ternura contenida,

entre el miedo de padre y la honra más sentida,

mi sombra la acompañará toda su vida,

y amo incluso su sarcasmo, herencia mía y querida.