Juguemos, Don Manuel,
hasta el fondo y seriamente
y a su vez como simiente
rescatemos el clavel.
Que vengan nuestros amigos:
Oaky, Neurus, Hijitus,
de paso que vengan Pucho,
Serrucho y también Larguirucho.
Que pase la vecinita
de enfrente con su piano
y toquemos a cuatro manos
una musica infinita.
En Trulalá siempre estamos,
querido Don Manuel,
Quijote y suave broquel
en que nos adivinamos.
En Trulalá nos quedamos
¡qué gusto ser tu vecino!
pues la rayuela pintamos
y el gorrión nos da su trino.