Recuerdo cuando en el éter
Dos pupilas se cruzaban,
Y que en ese limbo oscuro
Como teas se iluminaban,
Que la ceguera de una fue
El brillo de la alborada,
De un austero entremés
Sin actores ni palabra.
Recuerdo cuando un beso
En un sueño se tornaba,
Y llevaba este a un camino
De historias ya contadas,
Las de pétalos sin flores,
Las de pájaros sin alas,
Las de lienzos sin colores,
Y risas sin carcajadas.
Recuerdo cuando el calor
De unos brazos se enfriaba,
Y que el latir que sostenían
Arde hoy, como ayer quemaba,
Que lo que antaño se extinguió
Volvió a encender su llama,
Y que no se extinguirá
Por más que brote el agua.
Recuerdo ser solo un sueño
Y lo recuerdo tan real...
¡Ay alma, que vives sin dueño!
¿Por qué pesará tanto recordar?