El desalmado

HUBO EN EL MAR UN BARQUITO

Hubo en el mar un barquito

velero para más señas

que empujado por el viento

se golpeó entre las peñas.

 

Hubo en el mar un barquito

que creyéndose un gran yate

fue arrastrado hacia el abismo

de las aguas más letales.

 

Y cuando allí se vio solo,

perdido ya su equipaje,

sin su timón ni su mástil,

sin su ancla y su velamen...

 

Pensó: “¡al fin llegué a mi casa,

por fin termina el viaje,

al fin reposo tranquilo,

ya soy uno con los mares!”