Makoto yuki

Sin estar

Lo loco de la vida es que no coincidimos,
Somos la mitad del otro, pero cerca no vivimos.
Y me duele despertar y no verte a mi lado;
Estoy sin estar, porque sin ti el mundo es callado.

He olvidado cómo suena tu risa,
Pero no el cómo resuena con la brisa
Del recuerdo. Sin ti olvidé cómo sonreír,
El cómo vivir, y solo sé sobrevivir.

Fuiste el consuelo que necesitaba mi alma;
Yo era la tempestad y tú la calma.
Eras el fuego que le robé a los dioses;
Ahora soy el cenzontle sin sus voces.

Ya lo dijo Francisco Céspedes: esta “vida loca”.
Estás presente, pero no puedo besar tu boca.
Solo eres un recuerdo, nada más eso:
Un recuerdo sin piel, sin vida, sin peso.