¿Sabes que no puedes ver tu reflejo en agua hirviendo?
Así nos sentíamos nosotros.
Lo que se guarda por años
también lleva años sin vivir.
Queme cada barco con tus pertenencias,
pero siempre volteo a ver el humo.
Mi peor adicción fue a la esperanza,
no realmente a la persona.
Sostener tu corazón
mientras el mío lloraba desconsoladamente.
A tu presencia…
dolió, dolió tanto.
Necesitaba acciones reales,
movimiento más que solo un roce,
tus manos en mi cuerpo.
Y todo lo que obtenía era el frío de un pedestal:
el pedestal de la idealización.