Cada poema que te mueve,
Me invita a la compañía,
No estoy tan solo como creía
Me enamoro más de esa alegría
Y sin embargo cada parte tuya
Idealizo en ensueño y algarabía
Como si el mundo se hubiese reducido
De pronto a unos ojos que me miran
Y en dulce locura me arrebato
Me dejo disolver como drogado...
Me escindo en visiones
Y me llamo al desacato
Así, sin miramientos...
Conmuévete, que te atraviesen...
Las palabras de fantasmas verdaderos
En estas calles ausentes.