Ser tan iguales no garantiza
enamorarse del otro,
ni ser lo que el otro realmente necesita.
Y eso fue lo que más me dolió:
aferrarme a la idea de que los iguales
deben permanecer juntos,
cuando la realidad era
que necesitábamos todo lo contrario
para encontrarnos.
Lo mejor que pude hacer por el amor a nosotros
fue olvidarlo:
la brecha tan profunda entre lo que realmente pasó
y lo que pudo haber sido
estaba acabando conmigo.
A veces siento cierta intimidad al volver a decirte “amigo”;
cuando alguien pregunta por ti, es irónico,
porque nunca quise que fueras solo eso.
tan lectora que soy, tan escritora que soy;
deseo con todas mis fuerzas
tomar el bolígrafo y reescribir nuestra amistad,
borrando cada fragmento de amor en el que me enamoré de ti.