Daniii_Farías

Donde empieza la calma

 

 

No voy a decir que ya te conozco,

porque todavía te estoy descubriendo,

y eso —curiosamente—

es lo que más me gusta.

 

Conocerte no como quien toma atajos,

sino como quien camina despacio

para no perder ningún detalle

del paisaje.

 

Sofi,

me parecés una persona hermosa

en una forma que no se explica rápido.

Hermosa en lo simple,

en lo real,

en eso que no se finge

y que se siente apenas aparece.

 

Hay algo en vos

que no empuja,

que no exige,

que no apura.

Algo que se parece mucho a la paz.

Y no hablo de una paz vacía,

sino de esa tranquilidad que abraza,

que ordena el ruido interno

y deja respirar.

 

Me gusta hablar con vos

porque las palabras fluyen

sin peso,

sin máscaras,

sin necesidad de impresionar.

Porque incluso el silencio,

cuando aparece,

no incomoda:

acompaña.

 

No quiero decir que ya sé quién sos,

quiero decir que tengo ganas de saberlo.

De conocerte en tus ideas,

en tus dudas,

en tus sueños pequeños

y en los grandes que todavía no se animan a salir.

 

Quiero conocer tu risa

y también tu forma de pensar cuando callás.

Conocer lo que te alegra

y aprender a respetar lo que te duele.

No para cambiarlo,

sino para entenderlo.

 

No hay prisa en lo que siento.

Hay cuidado.

Hay interés sincero.

Hay esa curiosidad bonita

que nace cuando alguien

no llega para llenar un vacío,

sino para compartir presencia.

 

Estoy dispuesta a conocerte

en todos tus sentidos,

sin exigir definiciones,

sin imponer caminos,

dejando que lo que sea,

sea verdadero.

 

Si esto es un comienzo,

que lo sea así:

calmo,

honesto,

con los pies en la tierra

y el corazón atento.

 

Porque a veces,

lo más valioso no es lo que arde rápido,

sino lo que se queda

sin hacer ruido.

 

 

© 2026 Dani. Todos los derechos reservados.

 

 

Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra sin autorización del autor.

 10/02/2026

Dani